miércoles, 16 de julio de 2014

ÚLTIMA ENTRADA AL SEMINARIO


                Elegí este fragmento del libro "Revivir las aulas", un libro para cambiar la educación, de Axel Rivas, porque hace refencia a un planteo que comparto desde que comencé a reflexionar sobre la incidencia de las nuevas tecnologías en nuestras aulas. Al leer estos párrafos por primera vez, vi reflejada nuestra cotidianidad en las aulas  y el desafío que tenemos los docentes  de revivirlas, abriéndonos a los cambios y aggiornándonos. Tenemos que vencer el  miedo a utilizar las herramientas que nos brindan  las TIC's,  abriendo las aulas a lo que los niños y niñas viven en su vida diaria, dado que su forma de aprender también a cambiado.
    "Antes de ir a la escuela un niño de apenas cinco o seis años ya ha visto mil o dos mil horas de televisión. los más grandes pasan sus horas mezcladas en cuatro pantallas: la tele, la compu, el celu y los videojuegos. Han visto revueltas populares, hambre y terremotos mientras tomaban la leche y pasaban de canal buscando su comedia favorita.
               Llegan atiborrados de mundos  a las escuelas. Han visto más de lo que sus ojos pueden                contener.
                Las aulas los reciben con sus viejas tecnologías: un pizarrón, una carpeta, un libro de                  texto. Para ellos es como entrar en un sótano. Un submundo en blanco y negro. Lento,                      interminable, en una sola dimensión, dominado por la cultura escrita, lleno de horarios y                  prohibiciones. Para ellos es una gran pausa que les obligan antes de volver a sumergirse en            sus pantallas.
               Esa gran pausa, llamada escolarización, se vive de forma contradictoria. Se sufre, no se              soporta. Por las mañanas no quieren levantarse para ir a la escuela. Pero también saben                  que la necesitan, que allí están sus docentes, que los protegen y buscan lo mejor para ellos.             Que allí están sus compañeros, su mundo social.
             La experiencia de ir a la escuela se siente rara para los alumnos. Ni ellos ni sus familias                quieren abandonar.  Saben que algo valioso sigue pasando allí. En medio de esos sótanos                llamados  "aulas". "

             Quiero compartir con ustedes, a modo de cierre, estos dos mensajes: uno desde la mirada de los alumnos personificada por la inigualable  Mafalda y el otro es para todo nosotros docentes con ganas de seguir aprendiendo.



      

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